ESPRO

Una Pasión Que Trasciende Fronteras

12 de julio de 2018

Jefferson Quesada Lozano, Charles Javier Pineda Morales y Juan Carlos Pérez Bermúdez son tres jóvenes llaneros con un sueño tan grande como la inmensidad de su llano.
La Orinoquía colombiana, conformada por los departamentos de Arauca, Meta, Vichada y Casanare representa el 18% del territorio nacional. Conocida como los llanos orientales es famosa por sus atardeceres, por su dedicación a la ganadería, por su cultura y gastronomía donde conservan tradiciones y costumbres muy diferenciadas a las del resto del país. Son un pueblo, sin duda, trabajador y arraigado a lo típico y tradicional.

El curso de formación de soldados profesionales n. 59, cuenta con 167 representantes de esta majestuosa región del país. Jefferson Quesada Lozano, oriundo de Puerto López, Meta es uno de ellos.

Este joven de 20 años de edad tiene varias razones por las cuales sentirse orgulloso: primero, nació en el municipio conocido como el ombligo de Colombia; segundo, es miembro de una familia tradicional donde los hermanos, primos y sobrinos se cuentan por montones y claro, pudo cumplir su sueño de ser militar. Este portolopense cuenta que desde los cinco años quería hacer parte del Ejército.

Charles Javier Pineda Morales, natural de la cuna de la libertad (Tame, Arauca), lugar donde nació el Ejército Nacional, es un joven de 21 años de edad que habla con propiedad y orgullo de su región. Bolívar y Santander se reunieron allí para organizar la campaña libertadora que finalmente concluyó con éxito en Boyacá - asegura Pineda Morales quien además dice que los habitantes de esta zona del país son gente trabajadora y generosa. Habla de la amplia variedad de fauna y flora y de la Sierra Nevada del Cocuy con sus 22 picos nevados.

Cuando habla de su familia afirma que son bastante unidos y que su guía y modelo a seguir es su hermano mayor, un soldado profesional que desde hace 9 años ingresó a la institución y hoy es un gran pilar en su familia.

Juan Carlos Pérez Bermúdez tiene 23 años, es de Vista Hermosa, Meta y asegura que lo más impactante de esta región es la lucha de sus gentes por mantener intactas su cultura y sus tradiciones, el coleo y el jaripeo son tradiciones que llaman mucho la atención de los forasteros - apunta Pérez.

Ahora que es soldado profesionales, dice que está cumpliendo este sueño por él y por su hermano. Un hermano gemelo con el que hacía planes de ingresar al Ejército, pero que ya hace seis años falleció.
Cuentan que de música típica saben bastante, claro, conocen las letras de las canciones y los instrumentos con los cuales son interpretadas, pero para el baile, aseguran que no son los mejores.

Basta sólo un par de minutos para comprender el gran honor que representa para estos jóvenes ser llaneros. Hablan de una tierra fértil con variedad de cultivos que no se conocen en otras tierras, de animales que para muchos son extraños pero para ellos son bastante populares como el chigüiro, la danta, el ocarro o el chácharo.

Ahora, hay algo más que los une, un vínculo casi tan grande como el vínculo cultural. Ellos hacen parte del Ejército Nacional, han adquirido un compromiso con su Institución y su país. Inician su servicio a la patria y, sin dejar a un lado sus tradiciones, están dispuestos a defender la soberanía nacional desde cualquier región del territorio, más allá de las fronteras de los llanos orientales.
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