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Ser militar, una profesión que cambia vidas

15 de mayo de 2018

El soldado profesional Marco Tulio García, habla sobre decisión de pertenecer al Ejército, una vocación que descubrió mientras definía su situación militar.
Marco Tulio García Giraldo describe a su padre como un hombre recio y de carácter fuerte, como todo buen santandereano. Aunque Marco Tulio también nació en Bucaramanga, eso fue casi lo único que hizo en esa ciudad del nororiente del país. La mayor parte de su vida la pasó cambiando de ciudad, principalmente en municipios del eje cafetero, pues su padre estaba y aún está dedicado a la labor de la docencia.

Germán García tiene 5 hijos y cuando Marco Tulio, el menor de ellos, sólo tenía 7 años, Germán tuvo que hacerse cargo de ellos prácticamente solo la abuela los cuidaba ocasionalmente pues la madre de los jovencitos se marchó de casa y no volvieron a tener noticias suyas.

Germán es un gran padre, asegura Marco Tulio, y es que la docencia y la paternidad son análogas y él ha sabido cumplir estas dos misiones con gran habilidad. Lo más importante para Germán ha sido siempre el aprendizaje de sus hijos. Por ello, buscó que cada uno estudiara una carrera universitaria.

Entre sus hijos hay una geóloga, una ingeniera de alimentos, un especialista en mercadeo y otro más adelantando estudios en ingeniería mecánica. Mientras Marco Tulio eligió la noble carrera de las armas.

Al principio, fue difícil para Germán aceptar la idea de que Marco Tulio no fuera a la universidad. Esperaba que se graduara como médico, pero los planes de Marco Tulio eran, en extremo, diferentes. Su familia contaba con los recursos necesarios para que él optara por un título profesional, pero él anhelaba, más que cualquier cosa en el mundo, ser militar.

Fue sólo hasta que Marco Tulio ingresó al Batallón Especial Energético y Vial n. 8, situado en Segovia, Antioquia, para definir su situación militar cuando supo, con claridad, a qué quería dedicarse durante toda su vida.

El sueño de Germán García se hizo realidad cuando Marco Tulio obtuvo el distintivo que lo certificaba como socorrista militar, confirmando que ser militar también implica ser un profesional al servicio de la ciudadanía. También Marco Tulio aprendió una gran lección que ya antes su padre intentaba inculcarle no existe nada más agradable que ayudar a los demás.

Más allá de los propios deseos, Dios los sorprende a uno con algo reflexiona Marco Tulio . Yo no sabía que iba a hacer con mi vida, hasta que entré al Ejército y descubrí mi vocación.

Ser militar es una profesión de grandes recompensas. Uno está en una Institución que le agrada, a la que le ha cogido amor dice Marco Tulio y empieza a hacer cosas que le gustan, pues aquí se aprenden cosas que son útiles para toda la vida.

Marco Tulio García tiene 23 años y se acaba de graduar como soldado profesional. Sabe que su jornada de aprendizaje apenas comienza, pero tiene claro que, gracias a los valores inculcados por su padre - un destacado educador santandereano y la extraordinaria formación militar que recibió en la Escuela de Soldados Profesionales, debe hacerlo todo con integridad y rectitud para cumplir con honor el destino que ha elegido.
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